¿Cómo actuar ante un vehículo prioritario en emergencia?

Las luces y sirenas de una ambulancia o de un coche de bomberos suelen poner tenso a cualquier conductor. Ante un prioritario en servicio de emergencia, es necesario controlar los nervios y tener muy claro qué hacer. Y qué no hacer.

El Reglamento de Conductores (RGC) establece que los vehículos prioritarios siempre “tendrán prioridad de paso sobre los demás vehículos y otros usuarios de la vía cuando se hallen en servicio de urgencia”, es decir, cuando lleven encendidas las señales luminosas (amarillas o azules) y las acústicas, o solo las luminosas.

Respecto a los conductores de emergencias, el RGC indica que “podrán circular por encima de los límites de velocidad y estarán exentos de cumplir otras normas o señales”, pero ellos serán responsables en caso de accidente.

Obligatorio colaborar.

Para el resto -conductores de turismos y motos, peatones y ciclistas...- en estas situaciones lo primero es saber de dónde viene el vehículo prioritario, mirando hacia delante y por los espejos. Y una vez localizado, es obligatorio colaborar con él sin causar riesgo a otros usuarios, adoptando “las medidas necesarias para facilitarle el paso, apartándose o deteniéndose si fuera preciso”.

Pero ciertos lugares, como intersecciones, glorietas o atascos son especialmente críticos y es necesario extremar las precauciones.
Para los conductores de prioritarios y para el resto de usuarios de las vías, la velocidad puede ser uno de los principales factores de riesgo. También las condiciones meteorológicas: “Adecuamos la conducción a las condiciones, aún en traslados de extrema urgencia: pavimento deslizante, lluvia, niebla, hielo, nieve... Todo se tiene en cuenta”, apunta Tomás Díaz, conductor-técnico en emergencias sanitarias con 30 años de experiencia..

 

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